Su nombre era Sábado (2da parte)

Se acercaba el fin de año y habían pasado varios meses que Sábado y Dayana no se habían visto, él decidió invitarla a tomar un café, para conocerla en persona; luego de tantas conversaciones largas nocturnas, su interés por ella había aumentado. Era el 31 de diciembre del 2003 y Sábado se encontraba muy aburrido y desesperado por verla. Le envía un mensaje de texto a Dayana preguntándole que si podían verse el día siguiente para comer algo, a lo que Dayana le responde que ese día sería feriado y todo estaría cerrado, que mejor el día siguiente. Acordaron entonces, verse el 2 de enero del 2004 en un punto céntrico, cerca del lugar donde él trabajaba y también cerca de donde ella vivía.

Llegó el día y en las primeras horas de la mañana, Sábado le manda un mensaje a Dayana para verificar la hora y punto de encuentro. Él le indicó como iba vestido para que lo identificara rápidamente y en efecto ella lo encontró a la velocidad de la luz, llegó desapercibida, él estaba concentrado leyendo un libro mientras la esperaba y ella para sorprenderlo se le aparece por detrás y le toca el hombro diciendo: –“Parece que esa lectura está muy entretenida. ¿Cómo estás?” El levanta la mirada para ver quien le hablaba y cuando se da cuenta que era Dayana, la ve con ojos bien abiertos y con la quijada en el piso, exclamando un “¡Hooooolaaaa, no te sentí llegar! La verdad que no salgo de mi asombro. Eres más alta de lo que pensaba. No sé porque, pero te imaginaba gordita, chiquita y morenita jajaja”. Dayana que era de cabello rojo y rizado, y no se bronceaba desde hace un buen par de años,  se empezó a reir con él también.

Sábado, le cuenta a ella su plan para el día, le dice que le gustaría llevarla a una pastelería de un reconocido centro comercial, donde hacían unos deliciosos postres, pero que el carro lo había estacionado lejos, pues no había ningún otro estacionamiento cercano, abierto ese día, y tendrían que ir a buscarlo en el transporte público. Ella accede, y una vez en el sitio, mientras van caminando hacia el estacionamiento, él empieza a examinar sus bolsillos y le comenta a Dayana: –Me estoy preocupando, no encuentro las llaves del carro, ya  he revisado varias veces  y nada. Creo que las dejé en la oficina. ¡Qué torpe soy y qué pena contigo!

Dayana se ríe y le dice amigablemente: – Tranquilo, yo entiendo, son cosas que suceden a veces. ¿Entonces nos devolvemos en metro y vamos a buscar las llaves? Sintiéndose avergonzado y algo frustrado, Sábado le respondió que sí, sacudiendo la cabeza y con el rostro cabizbajo.

Justo cuando se estaban dando la vuelta para ir de regreso, alguien del otro lado de la calle grita el nombre de Sábado y este retrocede para ver quién era. Se trataba de un viejo amigo con el que había estudiado en la universidad y sabiendo que Sábado vivía en otro estado, se sorprende y le pregunta a qué se debía el honor de encontrarlo por ahí. Avergonzado de lo sucedido con la ida y vuelta  con Dayana, él le presenta a su amiga y le comenta que iban a buscar las llaves del auto porque él creía que las había dejado en la oficina.

El amigo de Sábado se ofrece a llevarlos a ambos hasta el lugar donde estaba la oficina y le dice que así se ponían al corriente en el camino. Por ser aquel día posterior al feriado, muchos negocios estaban aun cerrados y las calles desoladas, así que no tardaron mucho en llegar al lugar.

Lo mejor vendría después… (continuará)

Autor: Ingrid Alexandra Morales S.

Su nombre era Sábado (1era parte)

Esta es la historia de un hombre cuya inteligencia y perspicacia, siempre lo llevó a pasarlo bien. Sábado, parece ser un nombre extraño para una persona, y ciertamente no es su nombre real, pero como su sola presencia era fiesta, adoptó dicho nombre, un día de la semana en el que todo era fiesta. Aquí lo llamaremos simplemente Mister S.

El señor de la fiesta perenne era de aspecto alto, fuerte, blanco, cabello rizado, ojos grandes, nariz aguileña y labios carnosos; de voz pausada pero no lenta y cada palabra que pronunciaba parecía estar planificada para seducir, de día era administrador, pero de noche sus deseos eróticos los plasmaba en letras y en la webcam.

Tenía un pasatiempo peculiar: le gustaba coleccionar pantaletas, su novia y algunas amigas cercanas que sabían de su gusto extremo le regalaban unas pocas, pero no solo las coleccionaba, le gustaba de vez en cuando usar  las tangas que le regalaban y exhibirlas a sus afortunadas (dicen que tenía lindas nalgas)…

Un día, Sábado conoció a Dayana, cuya personalidad era opuesta a la de él, aún así, congeniaron bastante bien desde un primer momento y mantenían largas conversaciones en las tardes, él esperaría un poco para develarle su secreto…

(CONTINUARÁ)

Autor: Ingrid Alexandra Morales S.

La Amistad

Lo que leerán a continuación no es un poema, tampoco un cuento, pero sí una reflexión, que a pesar de ser personal, creo que nos involucra a todos y en la manera en que llevamos nuestras relaciones de amistad.

Para mí la amistad no tiene fecha de caducidad. Un verdadero amigo, es amigo para toda la vida. Los amigos pueden pasar meses o años sin verse, cambian de colegio, se mudan pero cuando se reencuentran es como si el tiempo no hubiese pasado. La magia de la amistad sigue estando ahí, por el medio que sea, por teléfono, por videollamadas, por chat. De alguna manera siempre están presentes. Por eso es que no entiendo como pueden existir los ex- amigos. Me resulta tan incomprensible, tan surrealista, tan doloroso… No concibo la preposición Ex para añadírsela a ese ser que muchas veces conoce más de nosotros que la propia pareja, no lo acepto o no lo entiendo. Pero prefiero la muerte de la amistad, a las enmendaduras o marcas que deja algo que puede ser pasajero como un novio, un compañero de clase, un empleo, un jefe, un alumno. NO, definitivamente no! La preposición “Ex”, no cabe entre los amigos…

by: Ingrid Alexandra Morales S. (Katzenfrau007)

 

 

A MI PEQUEÑA DE MIRADA DULCE, 2005 – 2015 (una traviesa mestiza de Cocker con Pekinés)

cocker con pekinesKeaty, mi niña preciosa, como yo solía decirte cariñosamente… Hoy quiero dedicarte unas palabras de despedida en medio de la gran tristeza e inmenso vacío que nos dejaste con tu temprana partida de este mundo.

Desde que llegaste a mi vida, todo fue emoción y mucha actividad, tenías una energía que yo siempre decía que deseaba tener para hacer más cosas de las que yo podía hacer en un día. Llegaste a nuestro hogar para llenar otro gran vacío que nos había dejado una colega tuya, Mafi, a quién espero que te hayas encontrado en el cielo y con la que puedas seguir correteando y jugando por allá, en el paraíso de los perritos. Cada una con su carácter y personalidad auténtica se supieron ganar un pedazo de mi corazón y se llevaron una parte de mí con sus partidas.

Fueron varios años de alegrías, de paseos, juegos, de visitas al veterinario, de muchas caricias y cosquillitas en sus barriguitas, de celos (de ustedes hacia mi, no dejaban que nadie se me acercara ¿eh?) pero sobre todo de una profunda amistad y de un amor tierno como el que pocas personas tienen la capacidad de dar. Creo que en eso, los humanos tenemos muchos que aprender de ustedes los caninos.

Tus dos primeros años de vida junto a mí quizá fueron los más intensos y los más locos, me saltabas en la cama por las mañanas para despertarme, nos echábamos en el sofá a hacer una siesta o veíamos televisión juntas un rato. Nunca me sentía sola, estando junto a tí, siempre me sentía bien acompañada y te veía como si fueras mi pequeño angelito dentro de este mundo, quien con su linda mirada hacía desaparecer de mi vida toda tristeza y preocupación, en ti encontraba esperanza, alegría y me reconfortaba saber que siempre estabas allí incluso en mis peores momentos.

Al levantarme cada mañana o al llegar a la casa luego del trabajo o de clases, me llenaba de felicidad el saber que tu estarías en la puerta, recibiéndome con tu mirada hermosa. Esos ojitos color café, eran toda dulzura y para mí eran los únicos capaces de ver dentro de mi alma. No sabes cuánto extraño desde que te fuiste ver esa mirada.

Luego de esos dos años mi mamá trajo otra compañerita de tu especie a la que también agradezco su compañía y porque tanto tú como ella aprendían la una de la otra. Me encantaba verlas dormir juntas, compartir el plato en que comían y verlas siempre cerquita de mí, no podía tener mejor compañía en el mundo que el de ustedes 2 y mi mamá, los seres que más he amado en este viaje llamado vida.

mi perrita y yoTristemente el tiempo pasa muy rápido y nos quita a los seres que más queremos sin avisar. El 1 de mayo del 2015 tu corazoncito dejó de latir, luego de tres días que para mí fueron muy dolorosos porque intenté desesperadamente que recuperaras las fuerzas que te caracterizaban, dándote agua con jeringa, la medicina que te había mandado el doctor, calditos, papillas y hablándote y abrazándote con mucho cariño.

A pesar del dolor que yo intuía que sentías (tu carita triste y los quejidos susurrados me partían el alma), aun con tus fuerzas desapareciendo lentamente, en tus últimas horas siempre buscaste estar junto a mí, sin importar si en ello se te iba la vida (y se te fue). No se borran de mi mente tus horas finales de aquel triste día; con lo poco que te quedaba de fuerzas llegaste al pie de mi cama y allí permaneciste echadita gran parte del día junto a mí, empezaron esos extraños vómitos que no pudimos parar y tuve que cargarte para salir a la sala donde mi pesadilla continuó, tuvimos que darte un último baño para dejarte limpiecita luego de todo lo que te habías ensuciado con el vómito, te bañamos como si fueras una bebecita y te secamos el pelo quedando limpia y perfumada como una princesita, (siempre te gustó estar limpia y así te fuiste) te quedaste dormidita junto a mis pies y parecías estar relajada y serena, tuve la tentación de acariciar una vez más tu cabecita, pero no quise despertarte. Minutos después, abriste los ojos y allí me dijiste adiós, ya no habría más caricias, ni abrazos, no volvería a ver tus ojos hermosos que siempre me iluminaban el día. Había llegado el fin y no quería aceptar que te me habias ido.

En lo profundo de mi alma espero que algún día nos volvamos a encontrar, si en algo te fallé espero que me puedas perdonar, hice todo lo que pude para verte feliz y que te sintieras protegida también, aunque me hubiese gustado compartir contigo más, darte más, (siento que me faltó tiempo o que este se fue demasiado rápido) pero espero que te hayas llevado contigo los mejores recuerdos de nosotras, así como yo los llevaré conmigo siempre. ¡Te amo y te extraño mucho mi pequeña, pero aún así, corre libre y vuela! Gracias por todo tu amor y tu compañía durante estos 10 años, eres un verdadero tesoro para mí y jamás te olvidaré.

EL CONCIERTO

El concierto

Les contaré una historia que marcó mi vida. Era una noche sin igual, me preparaba con mi banda “Las 4 Direcciones”, para el mejor concierto de nuestras vidas. Los cuatro miembros de la banda: Stuart, Maikel, Josué y yo, Marcos, celebrábamos detrás del telón; mientras afuera se escuchaba a los fans gritando llenos de adrenalina. El mánager de la banda, parecía angustiado, pues yo lo veía caminando sin descanso de un lugar a otro y no sabía el motivo.

Faltaban cinco minutos para empezar el concierto y ya nos acercábamos al escenario, estábamos sumamente nerviosos y al mismo tiempo llenos de alegría. Cada uno tomó su lugar, Stuart vocalista y miembro principal de la banda nos dijo:

–       Esta noche me siento genial, le daré un espectáculo como ningún otro a toda la gente presente. ¡Son quince años de trayectoria musical y debemos celebrarlo en grande!

Afuera, la gente gritaba, se empujaba y no sé cómo, pero entre tanto ruido, alcancé a oír que alguien le exclamó a otra persona:

–       Los últimos conciertos han sido terribles, según las promociones, el de hoy sería genial pero aún no hay luces de que esto vaya a ser tal como prometieron. ¡Bah! ¡Estoy decepcionado!

Cuando escuché esas palabras sentí muchas dudas, mi pulso temblaba. ¿Cómo iban a decir que estaban decepcionados de nosotros si aún no empezábamos a tocar? Para llenarme aún de más confusión, el mánager de la banda no cesaba en su caminar nervioso. ¡Y quién sabe que estaría pensando en ese instante! Sin embargo, respiré hondo y seguí adelante.

Llegó el momento, subió el telón y se escuchaba el retumbar de la batería, unos acordes de guitarra iban apareciendo de manera pausada, el bajo hacía vibrar la tarima y en la voz de Stuart se empezaban a escuchar las primeras líneas de la canción “Sin Destino”.

Hasta ese momento todo era estupendo, el sonido se escuchaba con claridad y Stuart no desentonaba ni una nota, todos nos sentíamos perfectamente coordinados. Llegaba el momento más enérgico de la canción y la emoción de la gente ya era evidente, no había dudas que lo estaban disfrutando.

Terminó la primera canción y enseguida hubo una explosión de fuegos artificiales, según lo que habíamos planificado como parte del show. La gente gritó emocionada y empezaron a brincar al compás de la segunda canción que ya estaba sonando. Entre las filas de la multitud se oían  comentarios de lo que habían presenciado hasta el momento. Tiempo después, uno de nuestros amigos y guardias de seguridad que estaba cerca de los fans me comentó algunas de las cosas que escuchó ese día:

-¡Uf, si así suenan empezando la noche, el concierto en verdad promete! Yo llevo 10 años escuchándolos y nunca habían sonado tan bien en vivo como ahora.

-Cuánta razón, aunque yo no llevo tanto tiempo escuchándolos como tú, pero en verdad, este espectáculo de luces, junto a la música, es una experiencia que alucina.

Así fue transcurriendo la hora y media de concierto, canción tras canción todos los presentes se movían y coreaban las canciones junto a nosotros. Sin embargo, podía notar aún la inquietud  del mánager, no dejaba de lucir ansioso y ya me empezaba a sentir tenso yo también. Detrás del escenario, no dejaba de molestar a los técnicos de sonido y seguridad preguntando si todo se encontraba en orden.

Durante una pausa de diez minutos, nos retiramos al camerino para hidratarnos y cambiarnos de vestuario, mientras los fans afuera seguían gritando y pidiendo más canciones. Stuart y Maikel intercambiaban opiniones de lo que había sido el concierto hasta el momento.

–       Stuart: ¡Hey Maik! Tremendo espectáculo el que estamos dando esta noche ¿Cierto? Yo siento que lo estamos haciendo muy bien, lo puedo sentir en la alegría de la gente.

–       Maikel: Tienes toda la razón, hoy todos estamos llenos de energía y haciendo una ejecución perfecta. Ni en sueños me lo hubiese imaginado.

Algo apartado, pero lo suficiente cerca como para oírnos, nuestro mánager escuchaba atento lo que comentábamos y se nos acercó diciendo:

–       Los felicito muchachos, han hecho un trabajo impecable esta noche, ni yo mismo me lo puedo creer. Debo confesar que estaba muy angustiado al principio y creía que algo saldría mal, como casi siempre nos ocurre. Pero el ambiente y la ejecución magnífica de ustedes en los instrumentos me ha dejado sin palabras. ¡Qué continúe la fiesta!

–    Stuart: Gracias en verdad, nosotros tampoco lo podemos creer. Gracias por el buen ánimo ahora saldremos de nuevo al escenario para cerrar la noche y dejarles un gran recuerdo a nuestros fans.

Salimos de nuevo al escenario, la gente nos esperaba con algarabía. Esta vez entonamos un tema que llevaba varias semanas sonando en la radio y todos los fans se enloquecieron gritando al unísono “bravo”, formaron una ola humana y en ese mismo instante algunas chicas lloraban de la emoción y cantaban el tema “Por última vez”, de una melodía romántica.

Estábamos en un momento magnífico esa noche. Después de aquel tema lento, iniciamos otro con un ritmo rápido que recordaba al rock and roll de los 60. Los muchachos y yo, nos veíamos y sonreíamos, esa noche logramos hacer unos movimientos únicos con los instrumentos, nos abrazamos mientras tocábamos la guitarra y el bajo. Era una noche grandiosa para la historia musical.

Ya estábamos cerca de la última canción, venía un tema de homenaje a Elvis Presley y de repente, lo inesperado…

Se escuchó un crujir que venía de la parte superior del escenario, una gran lámpara de luces en carril, se vino abajo, causando una explosión de inmediato, que dejó a Stuart y Maikel sin la posibilidad de salir, un incendio se inició y se propagó con gran rapidez. Los fans empezaron a gritar y salir huyendo lo más rápido que pudieron. Nuestro mánager que tanto venía lamentándose, pareció perder la cordura y con un vaso pequeño agarraba agua de una botella y la arrojaba al gran incendio mientras repetía en voz alta:

–       ¡Yo sabía! ¡Yo sabía que algo iba a ocurrir, es el fin! ¡Es el fin!

Josué y yo alcanzamos a correr y sufrimos algunas quemaduras pero lamentablemente Stuart y Maikel no tuvieron tanta suerte pues murieron en el incendio, quedando casi carbonizados. Después de salir del desastre, tan pronto recibí la noticia de la muerte de ellos, quedé destruido; para mí, eran como unos hermanos, los conocía desde que éramos pequeños y no sólo compartimos nuestra pasión por la música, sino muchas vivencias más. Me mantuve alejado de la escena musical y de los espectáculos en vivo durante varios años luego de ese acontecimiento.

Una noche que prometía ser la mejor, terminó en tragedia, se reportaron entre la multitud de los asistentes,  diez muertos y cientos de heridos.

Al día siguiente, se podía leer entre los diferentes titulares de prensa:

“Las 4 Direcciones se quedan sin dirección y muere fatalmente el líder de la banda”, “Trágicamente cierra uno de los mejores acontecimientos musicales”, “Un concierto en llamas, cierran por todo lo alto y pasan a la eternidad”, “Es internado en un manicomio en mánager de la banda, tras el trágico incendio”.

A pesar que todos quedamos muy mal con ese acontecimiento, la prensa local insistió en entrevistar a nuestro perturbado mánager…

–       Yo desde un principio sabía que algo iba a pasar, sentía hormigas en mi piel recorriéndome el cuerpo y cuando eso ocurre, es porque algo terrible va a suceder, es como si me hablaran advirtiéndome acerca de las cosas que van a pasar en el futuro, siempre ha sido así, se lo decía a mi mamá desde que era niño, pero pensaba que tenía demasiada imaginación. Sin embargo, ese día yo traté de que las cosas salieran de modo distinto y me repetía internamente que esperaba que todo saliera bien o de otro modo estaría acabado financieramente. No quería que me volviera a ocurrir lo del último concierto donde tuvimos que reembolsar la mitad del valor en boletería por las fallas en sonido. ¿Te das cuenta mamá? ¿Mi mamá me está viendo? ¿Por cuál cámara me están grabando? Mamáaaa…

Los quince años de historia de “Las 4 Direcciones”, culminaron con un gran evento y una gran tragedia. Perdimos a dos compañeros muy valiosos y nuestro mánager tuvo que permanecer en tratamiento psiquiátrico por el resto de su vida, no dejaba de llamar a su mamá y de decir incoherencias cada vez que veía fuego o músicos tocando.

Nuestra historia que parecía llegar a su momento de mayor brillo musical, terminó aquel día bajo las llamas y nos convertimos en leyenda para las futuras generaciones. Tal vez ese era nuestro destino.

FIN

Autor:  Ingrid A. Morales S

Canto de Luna

canto de luna

Los descendientes de aborígenes americanos cuentan que hace más de 5000 años, la luna cantaba, su melodía anunciaba bienaventuranza, tristeza o tiempos difíciles. Su canto era protección para el hombre. Se dice que por muchos años los hombres permanecieron en perfecta sincronía y alegría con los seres del cielo. Durante la época de invierno cuando las noches eran más frías, la luna entonaba gloriosas notas angelicales, que traían tranquilidad a toda la tierra. De ese modo, los más pequeños se iban a dormir temprano, evitando las frías corrientes de aire y llevando una vida más sana. Los niños reían a carcajadas mientras jugaban, sus mejillas rosadas, demostraban la energía que abundaba dentro de los pequeños.

Existían sabios que interpretaban lo que la luna cantaba y lo enunciaban al resto de la  comunidad, se les conocía como los mensajeros de la luna y todos les respetaban. Durante el día, cuando no se le podía ver, ella también cantaba; además reía y su risa producía suaves brisas que hacían la tarde menos calurosa, las olas de los mares bailaban al compás de su melodía y giraban haciendo una coreografía única.

Cuando un miembro importante de la tierra o algún animal sagrado cumplían años, todo era fiesta en el cielo, la luna invitaba a todo el firmamento para que la acompañaran en el coro, el cielo se iluminaba, los árboles alzaban sus ramas y las hojas se sacudían. Todo esto en señal de la gran unión y paz que había entre hombres y seres estelares.

Los tiempos fueron cambiando, la humanidad se fue confinando en grandes castillos de piedra y cristal, pocas veces salían a contemplar las estrellas y mucho menos la luna. Empezaron guerras sangrientas, ejércitos dorados y ejércitos de plata se enfrentaban, mientras las esperanzas quedaban desahuciadas. Todo esto lentamente fue enfermando a la luna y poco a poco fue dejando de cantar. Los viejos mensajeros de la luna con ella se fueron desvaneciendo sin dejar pista. Cantidad de veces la gente caminó detrás de sus rastros, pero nadie los halló. Notaban que una fuerza poderosa estaba tomando la tierra pero no sabían a que se debía.

Las estrellas lentamente dejaron de titilar y se alejaron, internándose en la oscuridad de la noche. La luna en el firmamento tosía, exhalaba recuerdos mientras su propia luz se apagaba…

Año tras año, la historia se repetía y la humanidad parecía caminar sin rumbo; desarrollo industrial sin control, árboles muriendo, niños sin parque, ya nadie parecía recordar aquellos tiempos donde el hombre y la luna eran uno solo. Los niños que eran las almas puras de la tierra, empezaron a desaparecer o a morir de manera lenta. El mundo se convirtió en un caos de proporciones nunca vistas, era como si la tierra llorara y pidiera a la luna que volviese a cantar, pero ya nada volvía a levantarse.

Cierto día, un niño de unos 5 años, al que todos los del barrio Arcángel conocían como Pedrito, sin explicación ni lógica alguna, se levantó bien temprano de su cama, anunciando a toda su familia que la luna volvería. Nadie entendía lo que estaba diciendo, pero él se los demostraría…

Impulsado por una extraña fuerza que venía del bosque, salió corriendo y entre las hojas marchitas que halló en su camino, encontró una lágrima de luna, Pedrito había oído una voz interna que le decía: “llévala al mar mirando hacia el cielo y luna volverá”. Los padres del niño, perdieron rápido las huellas dejadas por su pequeño hijo y se adentraron en el bosque preocupados por lo que les había contado ¿estaría soñando o se estaría volviendo loco su hijo? No sabían nada con certeza y por tal motivo eso los condujo a perderse entre árboles y hojas secas.

Después de muchas horas caminando, el chico llegó al mar, eran alrededor de las 7pm y la noche muy oscura, el niño con toda la ilusión que tenía de ver a la luna, se acerca hasta la orilla del mar y ahí decide soltar la lágrima lunar, pronunciando unas cortas palabras; “luna te quiero, brilla, brilla y haznos brillar”. De pronto, una intensa luz blanca apareció en el cielo y se dibujó una sonrisa en el firmamento, ¡era la luna! Había llegado con nuevas energías y al instante comenzó a cantar; con ella, una lluvia de estrellas cubrió los cielos y todo quedó en blanco, el tiempo se detuvo, un nuevo amanecer había llegado para la humanidad.

En medio de toda esa magia, Pedrito había quedado dormido, al día siguiente, al abrir los ojos, se vio de nuevo en su cuarto y con toda su familia rodeándole, no estaba muy seguro acerca de lo ocurrido, le preguntó a sus padres ¿Qué pasó? Y ellos contestaron: “La luna nos ha vuelto a cantar”.

Autor: Ingrid Alexandra Morales Sierra

Caracas, Enero 2015

HANSEL Y GRETEL: Vampiros cazadores

Hansel y Gretel

Una historia no conocida acerca de Hansel y Gretel, vampiros y cazadores.

Esta es una versión que escribí del cuento clásico de Hansel y Gretel pero con una historia diferente. Espero les guste, toda observación es bienvenida.

Me llaman Hansel, a simple vista, tan sólo soy un adolescente de 17 años, pero he vivido mucho más tiempo, mi paso por la tierra ha durado cerca de 3 siglos; una maldición lanzada por unas brujas nos convirtió a mi hermana Gretel y a mí en vampiros. Estas brujas odiaban a los jóvenes y secuestraban niños para divertirse torturándolos.

Desde el día en que fuimos convertidos en lo que somos ahora, juramos no permitir que otros inocentes sufrieran las calamidades de estas malvadas hechiceras. Dediqué parte de mi tiempo al estudio y práctica de distintas artes marciales. Gretel, siempre con su extravagante gusto por los objetos filosos, se enfocó en el dominio de armas punzantes y consiguió manipularlas con gran destreza. Juntos éramos intocables.

Al principio, nuestra nueva condición como seres nocturnos, sedientos de sangre, nos ponía en desventaja ante las brujas. Debilitados, al no poder obtener la sangre que debíamos consumir para sobrevivir, pasábamos días enteros bajo la sombra de un profundo sueño, apenas lográbamos dar unos pasos y nos desmayábamos. Nos odiábamos por ser lo que éramos y detestábamos aún más, a quienes nos habían convertido en esto.

Un día, cayó ante nosotros un rayo celestial sin motivo aparente y en ese preciso instante vimos nuestro propósito mucho más claro, acabaríamos con las brujas, extrayendo su sangre. Sería su propia maldición, la que acabaría con ellas de manera definitiva.

No obstante, pese a ver nuestro propósito ahora con mayor determinación, nos enfrentábamos a unos cuantos retos. Primero, descubrir cómo acercarnos a las brujas sin que estas nos percibieran de manera anticipada; segundo, conocer los puntos exactos de los aquelarres; tercero, conocer sus hábitos, qué comen, a qué le temen… Por último, determinar la cantidad exacta de brujas existentes y si había alguna bruja reina. Pues sabíamos que llegando hasta ella, el poder de las otras sería aniquilado.

Empezamos dirigiéndonos hacia el lugar donde nuestras vidas cambiaron. Una noche silenciosa, Gretel y yo decidimos emprender una cruzada por el gran bosque hasta lograr vislumbrar a unos pocos metros, una fogata; se escuchaban canciones y voces de mujeres riendo con gran desparpajo; sin duda se trataba de un grupo de brujas. Nos aproximamos un poco más, procurando hacer el menor ruido posible y nos ocultamos detrás de unos arbustos.

Esa noche, nos dedicamos a observarlas y estudiarlas con detenimiento,  manteniendo cierta distancia. Esperamos que se quedaran dormidas y nos acercamos hasta el lugar donde celebraron el aquelarre. Una de ellas había dejado el libro de las sombras en el piso, lo tomamos y nos retiramos de ahí deprisa.

En el libro se encontraban todos los secretos del mundo de la hechicería: pociones, ritos, conjuros y para suerte de nosotros, hasta una lista de las brujas que habitaban en el mundo. Descubrimos que existían dos clanes de brujas: las Hexe y las Woki, las primeras eran malévolas y las segundas, lo opuesto; entre ellas existía una confrontación constante. Unas se dedicaban a realizar trabajos para el beneficio de la humanidad y las otras luchaban por imponer su poder y supremacía maligna; por ello, se dedicaban a destruir al hombre a través de conjuros y vicios, porque sabían que con cada maldición y cada hechizo en contra de los hombres, le demostraban a las brujas Woki, que el clan de las Hexe era más fuerte y casi imposible de vencer.

Con el libro de las sombras en nuestro poder, vimos varios de nuestros obstáculos, superados. Ya no nos sería tan arduo dar con ellas, sin embargo, ahora sabrían que alguien fuera de su círculo, conocería de su mundo. Esto, las pondría en alerta…

Débiles, por no haber comido en varios días, no pudimos hacer otra cosa que alimentarnos de sangre humana, sucumbimos por el llamado de la sangre, Gretel y yo decidimos sacrificar al viejo pordiosero que siempre mendigaba de casa en casa. Lo esperamos en medio de la noche, detrás de la banquilla donde por lo general dormía y ahí le atacamos. Lo sujeté fuerte, lo paralicé con un rápido gancho y un golpe que lo dejó inconsciente. En ese momento, Gretel sacó uno de sus cuchillos y le cortó la garganta. De inmediato,  bebimos la sangre que brotaba como una fuente y guardamos un poco en unas vasijas pues no sabíamos cuándo sería la próxima vez que pudiésemos comer.

Ese día supimos que todo aquel ser vivo del que bebiéramos sangre, quedaría seco a los pocos minutos de morir. Justo lo que ocurrió después con el viejo pordiosero, su carne se secó hasta convertirse en polvo. No quedó rastros de él. Quienes estaban acostumbrados a verle se extrañaron de su repentina desaparición. En días posteriores, se podía oír en las calles uno que otro comentario acerca de él pero sin mayor asombro, nadie le lloró, ni nadie le buscó.

Después de aquel día, Gretel y yo nos sentíamos más fuertes y listos para emprender nuestra cacería. Pasamos algunos días estudiando el libro de las sombras y aprendimos a realizar el hechizo de invisibilidad que nos sería muy útil para enfrentar a las brujas. Preparados para iniciar la batalla, después de muchas noches de pesadillas y hambre, empezábamos a dormir con más regularidad y tranquilidad en el medio del bosque.

Recuerdo con claridad una noche en la que soñé con mi padre, Nos veíamos felices viviendo con él en la cabaña, a pesar de tener una madrastra que siempre quiso deshacerse de nosotros. Fue un sueño tan real, que incluso desperté a Gretel a media noche y le comenté que de alguna forma sentía que nuestro padre aún nos acompañaba. Él había muerto de una terrible caída, cuando nosotros apenas teníamos 9 o 12 años de edad. No quisimos vivir con mi madrastra y desde ese día, me ocupé por el bienestar de Gretel y el mío, nos internamos en el bosque y construimos una pequeña casa en el árbol donde todavía permanecemos.

Durante el día, planeábamos las estrategias de cacería y en la noche, salíamos tras las brujas para analizarlas de cerca. Hasta que al sexto mes de preparación y ensayos, iniciamos nuestra guerra contra las brujas del clan Hexe.

Esperamos al anochecer y fuimos de nuevo al lugar donde estuvimos meses atrás, allí se encontraban cuatro brujas en un aquelarre. Preparamos un hechizo de invisibilidad para acercarnos, entonces Gretel le cortó la garganta a una de ellas, yo corrí tras la segunda, la sujeté y Gretel le cortó manos y pies de un solo tajo, enseguida seguimos a las otras dos. La tercera, fue atravesada por una flecha que Gretel había preparado con una poción venenosa, a la última la detuve de un golpe en el pecho. Con esta última nos detuvimos más tiempo, por ser justo la bruja que nos había convertido en vampiros. Sin ella poder ver quienes la habían atacado, murió en una larga agonía mientras bebimos su sangre.

Regresamos por las otras tres que yacían en el suelo del bosque, las llevamos hasta la pequeña casa donde guardaban su caldero y algunos instrumentos de tortura, metimos sus cuerpos en el horno donde solían cocinar a los niños, dos de ellas se desangraban y aprovechamos para guardar algo de sangre. Sabiendo que seguían conscientes, quisimos que sintieran el mismo dolor que habían sentido miles de niños y las dejamos en el horno, hasta que quedaron reducidas a carbón.

Al morir las brujas, la casa se evaporó y en su lugar, un frondoso árbol creció. Hicimos un trabajo impecable, pero sabíamos que aún nos faltaban unas cuantas batallas por enfrentar. El resto de las brujas, al irse dando cuenta que poco a poco iban desapareciendo sus compañeras, se alarmaron y se nos fue haciendo más difícil cazarlas. Llegó a tal punto su preocupación, que durante los siguientes años, en lugar de molestar y devorar niños, empezaron a perfeccionar sus hechizos de protección y a ocultarse mejor.

Cada vez nos tomaba mayor tiempo dar con el lugar donde se ocultaban para finalmente ejecutarlas. Primero fueron semanas, luego meses, hasta convertirse en años este largo enfrentamiento. Ellas contra un enemigo invisible, conformado por Gretel y yo; nosotros, contra la injusticia y los horribles hechizos que hacían esos perversos seres.

Viajamos por varios continentes buscando en cada región a la bruja reina, pero no dábamos con ella, fue la que más tiempo tardamos en hallar. Una noche, nos quedamos dormidos junto a las afueras de un castillo en Hamburgo y de repente empezamos a oír cierto sonido que nos era familiar. Gretel se puso de pie inmediatamente y me alentó a que fuéramos a ver en dónde se originaba.

El sonido venía del interior del castillo, mientras más nos acercábamos a la entrada, más fuerte se oía. Nos detuvimos al llegar a la puerta y creímos más conveniente entrar por otro lado u asomarnos por alguna ventana. Me le adelanté a Gretel y le dije que escalaría por las empedradas paredes del castillo para tener una mejor visión de lo que ocurría adentro. Subí y alcancé a divisar algo, mis ojos estaban incrédulos. Adentro, el castillo se iluminaba con lo que parecía un batallón de espíritus malignos que provenían de las mismas brujas eliminadas por nosotros. Sus espíritus parecían reírse y danzar según el compás marcado por una mujer grande y espantosa. La habíamos encontrado, se trataba de la bruja reina.

Bajé cuidadosamente y le conté a Gretel lo que había visto, no sabía cómo íbamos a enfrentar esto, ella estaba tan asombrada como yo. A medida que fueron muriendo las brujas, la reina ganó poder, hasta llegar a controlar sus espíritus y utilizarlos ahora, para crear caos y generar pesadillas en los sueños de los niños.

De algo estábamos seguros, a ella no la podríamos vencer del mismo modo que a las anteriores, volvimos a revisar el libro de las sombras y tratamos de encontrar alguna pista que nos indicara como destruirla, pero todas las páginas habían quedado en blanco.

Resignados a morir, pero no sin antes dar la última batalla, Gretel y yo nos abrazamos, preparamos una vez más el hechizo de invisibilidad y entramos por una de las ventanas. Al caer en el interior del castillo, tropezamos con unas cacerolas y la fiesta de espíritus se paralizó, de inmediato sentimos un golpe de calor que nos lanzó hasta el lado opuesto, estábamos casi inmóviles flotando en el aire y cuando vimos al frente, notamos que era la bruja reina quién nos había atrapado. Nuestro hechizo de invisibilidad esta vez no había funcionado. La bruja se reía y animaba a sus almas siniestras a reírse, diciéndoles:

  • Vaya, vaya… pero miren ¿a quienes tenemos aquí? Así que ustedes fueron los responsables de acabar con mis brujas. Admirable, debo decir. ¿Qué les dije mis pequeñas? Tarde o temprano los atraparía y las vengaría, heme aquí. Muajajajajajaja

Todas reían y el ruido de sus voces retumbaba en nuestros oídos de manera ensordecedora, la reina se inclinaba hacia atrás, con una risa desquiciada. No sé ni cómo, ni en qué momento Gretel logró liberar una de sus manos y sacó un hacha mediana que traía oculta, hizo el lanzamiento apuntando directamente hacia el cuello de la bruja y ahí todo cambió.

Caímos al suelo y la bruja parecía retorcerse mientras de su garganta brotaban gusanos negros. Estos, eran cada vez más numerosos y empezaban a comérsela, ella gritaba y se revolcaba en el suelo mientras una gran fuerza oscura brotaba desde el centro del castillo, tragándosela y arrastrando consigo todos los espíritus que gritaban lamentos, era un huracán de energía que nadie podía controlar, por donde pasaba arrastraba todo lo que encontraba a su paso.

Empezó a temblar y el castillo se vino abajo, un gran bloque cayó sobre Gretel y sobre mí, aplastando nuestras cabezas, vimos nuestros espíritus volar  y liberarse de los cuerpos a los que estuvimos atados por tanto tiempo.

Una gran luz llenó todo el espacio y donde se encontraba el castillo, ahora nacían flores de diversos colores. Continuamos elevándonos, hasta sentir que alguien nos tomó por el hombro, al darnos la vuelta, lloramos de felicidad, nuestra misión había concluido.

-Por: Ingrid Alexandra Morales S.

Cs 17 de noviembre, 2014

Amada Muerte

Amante oscura, dama silente
La que pacientemente espera,
Unión y lamento, el sorbo final.

Consuelo del afligido, dolor del solitario
Hermana de la vida, desterrada del encanto
Misteriosa amiga envuelta en el tiempo.

El último suspiro, el último llanto
Por ti, hoy vivo y celebro
Por ti, valoro este día
Por ti, inmortalizo memorias.

Amada muerte, de agridulces besos
Araño la vida queriendo alejar el encuentro

Amada muerte, llena de melancolía
Saboreo momentos, para hacer dulce la despedida.

Amada muerte, inesperada visitante
Venerada maestra que siempre atormenta.

Por: Ingrid Alexandra Morales S.
(gatitacaraquena)
Diciembre 9, 2012

Maleficio

Con un cálido verso
incendiaste mi universo
y caí en un espejismo incierto
del cual aún no despierto

No se si fue tu energía
o tu esencia, mi fantasía
pero cada noche me erizo
al recordar que me deshizo

Malvado, perverso, truculento
caminante sigiloso e inquieto,
espíritu de fuego ardiente
me descubriste de forma inminente

En vano trato de hallar salida
pues tu magia cautiva
y ser tu víctima selecta
sería la gloria perfecta.

-Ingrid Alexandra Morales S-
Caracas-Dic 2012

¿Cuánto dolor hay detrás de una sonrisa?

Con motivo de la muerte de Robin Williams y la trágica manera en que se despidió del mundo.

Robin Williams

El 11 de agosto del 2014 será recordado dentro del mundo del cine y el espectáculo como un día muy doloroso, en el que uno de los genios de la comedia y la actuación se despidió de esta vida, de la forma más inesperada por todos, el suicidio. Sus seguidores, entre los que me incluyo, muchos conocíamos de su pasado con el alcoholismo y otras drogas, pero también sabíamos de su voluntad para dejarlas; gracias a esa voluntad le mantuvo sobrio durante un periodo cercano a los 20 años, pero lamentablemente hubo un trastorno que le ganó la batalla, “la depresión”.

La última noticia que había leído acerca del actor, (hace poco menos de un mes) decía que éste, por motivación propia había decidido internarse en una clínica para seguirse manteniendo alejado del alcohol y para buscar apoyo por la depresión que sufría en ese momento. Habiendo superado tantas batallas fuertes imaginé que el señor Robin Williams también superaría este mal momento de su vida, lamentablemente no fue así. Es triste su pérdida tanto para su familia, como amigos, colegas y seguidores. ¿Quién se habría imaginado que aquel actor que nos hacía reír tanto y nos conmovía con sus interpretaciones, sufriría de depresión? Muy poca gente, de ahí viene mi análisis ¿Cuánto dolor puede esconder esa persona que siempre se la pasa haciendo chistes y haciéndonos reír?

Se nos fue nuestro Patch Adams, nuestro Peter Pan, el profesor de la sociedad de los poetas muertos y tantos otros personajes maravillosos a los que Robin, les dio vida. El caso de Robin Williams no es el primero que conozco dentro de la escena farandulera y que de igual forma me haya conmovido. Hace 4 años atrás y de una manera menos dramática, también falleció el músico Peter Steele de un infarto, luego de una larga enfermedad; apenas a la edad de 48 años, justo en el momento en que mejor estaba, ya tenía dos años sobrio y había reencontrado su espiritualidad, justo después de muchos años de lucha interior debido a su adicción a las drogas y al alcohol, además de “la depresión”.

Los miembros de la banda y fans que llegaron a conocerle en persona lo describían como una persona a la que siempre le gustaba hacer bromas y hacer reír a la gente. Eso se veía incluso en sus entrevistas televisadas. En algún momento también tuvo un intento de suicidio y hasta hizo chistes y canciones acerca de eso. De manera reiterada, con el humor negro y sarcástico que siempre le caracterizó también le escribió a la muerte. Por último, retrocediendo aún más en el tiempo, en el año 1994 el cantante y compositor norteamericano, Kurt Cobain, también abandonaba este mundo de una triste manera, mediante el suicidio; producto de un disparo en la cabeza con una de las armas que solía tener en su casa (según él para protección).

En una entrevista que le realizaron meses antes de su muerte, decía que “se sentía mejor que nunca y muy feliz”, además se había alejado de sus adicciones. Pero investigaciones que salieron a la luz posteriormente, demostraron que también tenía tendencias depresivas y nunca logró superar la separación de sus padres. Eventos que normalmente la gente común supera, pero siempre hay la excepción a la regla. Si seguimos adentrándonos dentro del dolor humano quizá encontraremos más casos similares, hago mención de estas tres personalidades por tener tres rasgos en común; primero que todo: siempre sentí empatía por su lado más humano, valorando más su parte humana, las de errar, caer y levantarse; incluso los aprecié más por sus dificultades que por el mismo hecho de ser artistas (cada uno muy bueno en su especialidad). El segundo y tercer rasgo en común es que eran bromistas y sufrían de depresión.

En algún punto de mi corta vida me sentí al igual que ellos, “la pieza que no encaja en el rompe cabeza” y también recurrí al igual que ellos, a la risa y hacer bromas para sentirme mejor (aún utilizo el humor), pero además tenía otras herramientas fundamentales, que tal vez ellos no tuvieron. Tenía y tengo una vida espiritual (sin ser fervientemente religiosa, todos los excesos son malos), no hay nada como estar en paz con nosotros mismos y edificar tanto en nosotros como en el prójimo lo mejor para el crecimiento personal y espiritual, no importa la creencia que tengas; sea cristiana, católica, wicca, budista o hinduismo.

Lo importante es no descuidar nuestro espíritu y nuestra conexión con los demás como parte de un todo. Otra cosa importante para superar la depresión es el contacto con la familia  y rodearse de “buenas amistades”. Comunicar lo que sentimos y nunca dejarnos guardado el sufrimiento. (Ya hemos visto que es un hábito muy malo y mortal.) Identificarás al buen amigo porque estará siempre ahí, aun cuando todos los demás se han dado la media vuelta, el buen amigo es aquel que te oye sin juzgar, el que sin importar lo ocupado que esté, sacará un tiempo de su día para demostrarte que le importas, el que te ofrece su hombro en los momentos difíciles y que no sólo te busca para ir de fiesta. Así que procuremos ser buenos amigos y rodearnos de amistades reales, leales y sinceras; en lugar de amistades efímeras, fiesteras, llenas de descontrol y vicios. Nunca conducen a buen puerto y como bien reza el dicho “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

Algo importante que quiero destacar, es que debemos poner nuestro granito de arena para poder salir de la depresión, (no le podemos dejar todo al mundo exterior) mantener la mente activa, hacer lecturas positivas, entusiastas o simplemente de alguno de nuestros temas favoritos, favorece para una pronta recuperación del estado depresivo; incluso ofrecerle ayuda a alguien más puede hacernos sentir muy bien con nosotros mismos y hacernos sentir útiles, así podemos darnos cuenta que muchas veces nuestro problema no es tan grave como pensábamos. Para cerrar, si alguna vez se encuentran con un caso de similares características dentro del grupo familiar o un amigo cercano. Ofrézcanle mucho amor, la mayoría de las veces las personas conflictivas o que entran en profundas depresiones y adicciones, no son más que seres carentes de afecto y comprensión. Puede que resultes insultado alguna vez, pero no respondas de la misma manera, es mejor retirarse en silencio y darle tiempo a la persona para que reflexione acerca de sus actos. Se debe tratar en lo posible, de hacerle entender a esa persona que su conflicto tiene solución. Eso si, siempre desde la sinceridad genuina y la bondad, sin aires de superioridad ni egocentrismos. Tratar de ponerse en los zapatos del otro, nos hace más cercanos a esa persona que dentro de si, guarda tanto dolor y que muchas veces no sabe como canalizarlo.

Por: Ingrid Alexandra Morales Sierra (artista, escritora, investigadora incansable acerca de la mente humana).

PD: No soy psicólogo y las opiniones compartidas por mí desde lo personal, son sólo eso, una visión personal. En casos graves lo mejor será siempre acudir con un profesional