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“Ay amor como dueles”

 Como duele tenerte tan cerca,

Tan cerca del corazón y del alma.

Tan cerca de mis pensamientos y deseos

Tan cerca de mis ganas de amarte,

De sentir tu respiración cerca de la mía,

De tener la tibieza de tu piel junto a mis labios.

Tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

Lejos de hacer realidad este sueño,

Que al despertar sólo encuentra el vacío,

El vacío de no poder sentir tus caricias y besos.

Entonces entro en un nuevo sueño,

Esta vez más profundo y real,

Donde puedo estar junto a ti

Y hablarte sin ser escuchada,

Donde sólo tú entiendes mis palabras,

pensamientos y silencios.

Sintiéndome abrazada

en una enorme llama de amor.

Ay amor como dueles,

duele esta fría sensación,

De tenerte y no tenerte,

Duele el querer alcanzar tus suspiros

Y encontrarme con un profundo abismo,

Abismo de lo incierto, abismo de la duda.

Ay amor como duele esta ilusión,

Ilusión que cada día crece más,

Ilusión de ver tus bellos ojos

iluminando mis amaneceres,

Ojos, que son el espejo de tu  alma

y el reflejo de mi amor.

Ojos gritándome, quiéreme, ámame!!

Duele tenerte dentro de mí y no verte,

Duele que estés en mí y no sentirte,

Duele el no poder compartir tus alegrías,

Duele el no poderte abrazar cuando más lo necesitas.

Mis sueños seguirán siendo eternos,

Porque eterna será tu esencia en ese mundo,

Mundo en el que sólo tú puedes entrar,

Para calmar este gran dolor,

Dolor que conviertes en ternura,

En profunda paz y alegría.

 – Ingrid A. Morales S.-

TRIBUTO A UNA AMIGA CANINA

A UNA AMIGA INCONDICIONAL
 
Mafi 1991 – 2005
   Para todos aquellos que han tenido la
suerte de tener una mascota, un perrito,
un gato, un periquito, saben lo duro que 
es  perder a  ese  ser que  día a día nos
acompaña y que va siendo parte de
nuestra família.
 
  Mafí, durante 14 años fuiste más que una
linda perrita, fuiste mi compañera de juego,
de  travesuras, de alegrías  y  de  tristezas,
por todos esos maravillosos años, te doy las
gracias, por haber sido una estupenda
compañera y amiga.
 
 Donde quiera que te encuentres, espero que
estés bien, que puedas seguir corriendo  y
saltando, como  cuando  estabas  aquí
conmigo. Lamento no haber estado contigo
en tu último adios, pero sabes? aunque no
estuve físicamente en ese momento, tu lo
estuviste en mi corazón, te recordaré por
siempre con alegría.  Sólo me queda decirte
un hasta pronto querida amiga.
 
 
Ingrid A. Morales S.
Cs – Vzla