Canto de Luna

canto de luna

Los descendientes de aborígenes americanos cuentan que hace más de 5000 años, la luna cantaba, su melodía anunciaba bienaventuranza, tristeza o tiempos difíciles. Su canto era protección para el hombre. Se dice que por muchos años los hombres permanecieron en perfecta sincronía y alegría con los seres del cielo. Durante la época de invierno cuando las noches eran más frías, la luna entonaba gloriosas notas angelicales, que traían tranquilidad a toda la tierra. De ese modo, los más pequeños se iban a dormir temprano, evitando las frías corrientes de aire y llevando una vida más sana. Los niños reían a carcajadas mientras jugaban, sus mejillas rosadas, demostraban la energía que abundaba dentro de los pequeños.

Existían sabios que interpretaban lo que la luna cantaba y lo enunciaban al resto de la  comunidad, se les conocía como los mensajeros de la luna y todos les respetaban. Durante el día, cuando no se le podía ver, ella también cantaba; además reía y su risa producía suaves brisas que hacían la tarde menos calurosa, las olas de los mares bailaban al compás de su melodía y giraban haciendo una coreografía única.

Cuando un miembro importante de la tierra o algún animal sagrado cumplían años, todo era fiesta en el cielo, la luna invitaba a todo el firmamento para que la acompañaran en el coro, el cielo se iluminaba, los árboles alzaban sus ramas y las hojas se sacudían. Todo esto en señal de la gran unión y paz que había entre hombres y seres estelares.

Los tiempos fueron cambiando, la humanidad se fue confinando en grandes castillos de piedra y cristal, pocas veces salían a contemplar las estrellas y mucho menos la luna. Empezaron guerras sangrientas, ejércitos dorados y ejércitos de plata se enfrentaban, mientras las esperanzas quedaban desahuciadas. Todo esto lentamente fue enfermando a la luna y poco a poco fue dejando de cantar. Los viejos mensajeros de la luna con ella se fueron desvaneciendo sin dejar pista. Cantidad de veces la gente caminó detrás de sus rastros, pero nadie los halló. Notaban que una fuerza poderosa estaba tomando la tierra pero no sabían a que se debía.

Las estrellas lentamente dejaron de titilar y se alejaron, internándose en la oscuridad de la noche. La luna en el firmamento tosía, exhalaba recuerdos mientras su propia luz se apagaba…

Año tras año, la historia se repetía y la humanidad parecía caminar sin rumbo; desarrollo industrial sin control, árboles muriendo, niños sin parque, ya nadie parecía recordar aquellos tiempos donde el hombre y la luna eran uno solo. Los niños que eran las almas puras de la tierra, empezaron a desaparecer o a morir de manera lenta. El mundo se convirtió en un caos de proporciones nunca vistas, era como si la tierra llorara y pidiera a la luna que volviese a cantar, pero ya nada volvía a levantarse.

Cierto día, un niño de unos 5 años, al que todos los del barrio Arcángel conocían como Pedrito, sin explicación ni lógica alguna, se levantó bien temprano de su cama, anunciando a toda su familia que la luna volvería. Nadie entendía lo que estaba diciendo, pero él se los demostraría…

Impulsado por una extraña fuerza que venía del bosque, salió corriendo y entre las hojas marchitas que halló en su camino, encontró una lágrima de luna, Pedrito había oído una voz interna que le decía: “llévala al mar mirando hacia el cielo y luna volverá”. Los padres del niño, perdieron rápido las huellas dejadas por su pequeño hijo y se adentraron en el bosque preocupados por lo que les había contado ¿estaría soñando o se estaría volviendo loco su hijo? No sabían nada con certeza y por tal motivo eso los condujo a perderse entre árboles y hojas secas.

Después de muchas horas caminando, el chico llegó al mar, eran alrededor de las 7pm y la noche muy oscura, el niño con toda la ilusión que tenía de ver a la luna, se acerca hasta la orilla del mar y ahí decide soltar la lágrima lunar, pronunciando unas cortas palabras; “luna te quiero, brilla, brilla y haznos brillar”. De pronto, una intensa luz blanca apareció en el cielo y se dibujó una sonrisa en el firmamento, ¡era la luna! Había llegado con nuevas energías y al instante comenzó a cantar; con ella, una lluvia de estrellas cubrió los cielos y todo quedó en blanco, el tiempo se detuvo, un nuevo amanecer había llegado para la humanidad.

En medio de toda esa magia, Pedrito había quedado dormido, al día siguiente, al abrir los ojos, se vio de nuevo en su cuarto y con toda su familia rodeándole, no estaba muy seguro acerca de lo ocurrido, le preguntó a sus padres ¿Qué pasó? Y ellos contestaron: “La luna nos ha vuelto a cantar”.

Autor: Ingrid Alexandra Morales Sierra

Caracas, Enero 2015

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