A MI PEQUEÑA DE MIRADA DULCE, 2005 – 2015 (una traviesa mestiza de Cocker con Pekinés)

cocker con pekinesKeaty, mi niña preciosa, como yo solía decirte cariñosamente… Hoy quiero dedicarte unas palabras de despedida en medio de la gran tristeza e inmenso vacío que nos dejaste con tu temprana partida de este mundo.

Desde que llegaste a mi vida, todo fue emoción y mucha actividad, tenías una energía que yo siempre decía que deseaba tener para hacer más cosas de las que yo podía hacer en un día. Llegaste a nuestro hogar para llenar otro gran vacío que nos había dejado una colega tuya, Mafi, a quién espero que te hayas encontrado en el cielo y con la que puedas seguir correteando y jugando por allá, en el paraíso de los perritos. Cada una con su carácter y personalidad auténtica se supieron ganar un pedazo de mi corazón y se llevaron una parte de mí con sus partidas.

Fueron varios años de alegrías, de paseos, juegos, de visitas al veterinario, de muchas caricias y cosquillitas en sus barriguitas, de celos (de ustedes hacia mi, no dejaban que nadie se me acercara ¿eh?) pero sobre todo de una profunda amistad y de un amor tierno como el que pocas personas tienen la capacidad de dar. Creo que en eso, los humanos tenemos muchos que aprender de ustedes los caninos.

Tus dos primeros años de vida junto a mí quizá fueron los más intensos y los más locos, me saltabas en la cama por las mañanas para despertarme, nos echábamos en el sofá a hacer una siesta o veíamos televisión juntas un rato. Nunca me sentía sola, estando junto a tí, siempre me sentía bien acompañada y te veía como si fueras mi pequeño angelito dentro de este mundo, quien con su linda mirada hacía desaparecer de mi vida toda tristeza y preocupación, en ti encontraba esperanza, alegría y me reconfortaba saber que siempre estabas allí incluso en mis peores momentos.

Al levantarme cada mañana o al llegar a la casa luego del trabajo o de clases, me llenaba de felicidad el saber que tu estarías en la puerta, recibiéndome con tu mirada hermosa. Esos ojitos color café, eran toda dulzura y para mí eran los únicos capaces de ver dentro de mi alma. No sabes cuánto extraño desde que te fuiste ver esa mirada.

Luego de esos dos años mi mamá trajo otra compañerita de tu especie a la que también agradezco su compañía y porque tanto tú como ella aprendían la una de la otra. Me encantaba verlas dormir juntas, compartir el plato en que comían y verlas siempre cerquita de mí, no podía tener mejor compañía en el mundo que el de ustedes 2 y mi mamá, los seres que más he amado en este viaje llamado vida.

mi perrita y yoTristemente el tiempo pasa muy rápido y nos quita a los seres que más queremos sin avisar. El 1 de mayo del 2015 tu corazoncito dejó de latir, luego de tres días que para mí fueron muy dolorosos porque intenté desesperadamente que recuperaras las fuerzas que te caracterizaban, dándote agua con jeringa, la medicina que te había mandado el doctor, calditos, papillas y hablándote y abrazándote con mucho cariño.

A pesar del dolor que yo intuía que sentías (tu carita triste y los quejidos susurrados me partían el alma), aun con tus fuerzas desapareciendo lentamente, en tus últimas horas siempre buscaste estar junto a mí, sin importar si en ello se te iba la vida (y se te fue). No se borran de mi mente tus horas finales de aquel triste día; con lo poco que te quedaba de fuerzas llegaste al pie de mi cama y allí permaneciste echadita gran parte del día junto a mí, empezaron esos extraños vómitos que no pudimos parar y tuve que cargarte para salir a la sala donde mi pesadilla continuó, tuvimos que darte un último baño para dejarte limpiecita luego de todo lo que te habías ensuciado con el vómito, te bañamos como si fueras una bebecita y te secamos el pelo quedando limpia y perfumada como una princesita, (siempre te gustó estar limpia y así te fuiste) te quedaste dormidita junto a mis pies y parecías estar relajada y serena, tuve la tentación de acariciar una vez más tu cabecita, pero no quise despertarte. Minutos después, abriste los ojos y allí me dijiste adiós, ya no habría más caricias, ni abrazos, no volvería a ver tus ojos hermosos que siempre me iluminaban el día. Había llegado el fin y no quería aceptar que te me habias ido.

En lo profundo de mi alma espero que algún día nos volvamos a encontrar, si en algo te fallé espero que me puedas perdonar, hice todo lo que pude para verte feliz y que te sintieras protegida también, aunque me hubiese gustado compartir contigo más, darte más, (siento que me faltó tiempo o que este se fue demasiado rápido) pero espero que te hayas llevado contigo los mejores recuerdos de nosotras, así como yo los llevaré conmigo siempre. ¡Te amo y te extraño mucho mi pequeña, pero aún así, corre libre y vuela! Gracias por todo tu amor y tu compañía durante estos 10 años, eres un verdadero tesoro para mí y jamás te olvidaré.

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